Del sueño a la realidad: ¡cuando la artesanía nos llama!

Publicado el 20/10/25


Cuando uno se convierte en zapatero, especialmente después de un cambio de carrera, hay un imaginario que rodea todo el proceso: la artesanía hace soñar. Uno entra en el universo de la profesión apasionada y del oficio manual. Sin embargo, ¡uno puede encontrarse con una ligera discrepancia con la realidad! ¡Esta discrepancia va obviamente de la mano con las alegrías del emprendimiento! Venga, nos sinceramos :)


¡La artesanía requiere muchas herramientas!

Para empezar, siempre nos decimos "empezaré con lo que tengo y luego veremos". La realidad es que el oficio de zapatero requiere máquinas que, aunque bastante básicas: lijadoras de banda, rodillos de pulido, son muy imponentes. Suelen ser de segunda mano y se revenden, desde tiempos inmemoriales, de zapatero en zapatero. Están hechas de acero extremadamente pesado, fabricadas en Alemania en los años 80. ¿Probablemente en este metal para seguir vendiendo los restos de la guerra? ¡Mi banco pesa 300 kilos, data de 1982 y un montacargas y 3 hombres fuertes lograron, afortunadamente, ponerlo en su lugar! Luego, necesitaremos una horma de hierro (¡otra vez!) para clavar nuestros tacones, y una máquina de coser de zapatería. ¡Mi máquina es una Singer que uno imaginaría en un libro de Dickens, con una manivela que se gira a mano, y un asiento muy pequeño para ponerse a su altura!

Nuestros pares recomendados

Bailarinas Louboutin spikes T36

Zapatos de tacón Louboutin Simple Pump rojos T40,5

Sandalias de cuña con pinchos Louboutin T39

El arte de la artesanía perdura

Incluso siendo artesano, las cuestiones de emprendimiento se plantean exactamente de la misma manera que en cualquier otra empresa: ¿IVA, sin IVA? Régimen, estatus, código CNAE, facturas, declaraciones... Al final, un artesano tendrá de todos modos un ordenador y una vida ultraconectada para no olvidar nada de sus plazos y del seguimiento de sus cifras. Durante mi estancia en el Atelier Minuit Moins 7, la zapatería de Louboutin, había que registrar las etapas de avance de las reparaciones de cada par de zapatos. Un par, una verificación de los servicios, de los precios asociados, un estado de avance. El pequeño zapatero de nuestros recuerdos, en su pequeña tienda mal iluminada, es también una empresa, con sus limitaciones de margen y de tarifas horarias. En My Pretty French Shoes, somos zapateros y vendedores de e-commerce, ¡así que estamos inmersos en todas estas problemáticas! Nos hace felices y lo compartimos con vosotros :)